El error que cometes al estudiar inglés y no lo sabes

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영어 공부에서 흔한 실수 - Here are three detailed image generation prompts in English, designed to be appropriate for a 15-yea...

¡Hola, mis queridos aventureros del idioma! ¿Cuántos de ustedes han comenzado con toda la ilusión a aprender inglés, solo para tropezar una y otra vez con las mismas piedras?

¡Créanme, no están solos en este viaje! Recuerdo perfectamente mis primeros pasos, cuando pensaba que lo tenía todo bajo control con mis apps y clases online, pero la realidad me golpeaba al intentar mantener una conversación fluida.

Esa sensación de frustración por no poder expresar lo que quieres, o por caer en las trampas de la traducción literal, es algo que todos los hispanohablantes conocemos muy bien.

En un mundo cada vez más globalizado, donde el inglés se ha convertido en la llave maestra para abrir puertas a increíbles oportunidades laborales, experiencias de viaje inolvidables y conexiones culturales enriquecedoras, es fundamental que superemos esos errores comunes que nos frenan.

A veces, son pequeñas manías que adoptamos sin darnos cuenta, o miedos que nos paralizan justo cuando más necesitamos hablar. Pero no se preocupen, ¡la buena noticia es que todos esos obstáculos son superables!

Es hora de identificar esas barreras, entender por qué las cometemos y, lo más importante, aprender las estrategias más efectivas para evitarlas de una vez por todas.

Vamos a desvelar juntos esos secretos para que vuestro camino hacia la fluidez sea mucho más rápido y efectivo. ¡Prepárense para transformar su aprendizaje y alcanzar ese nivel de inglés con el que siempre han soñado!

Cuando el diccionario te engaña: los falsos amigos

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No todo es lo que parece: identificando a los traicioneros

¡Ah, los falsos amigos! Reconozco que estos pillos me han jugado más de una mala pasada, y sé que a vosotros también. Esa palabra que en español significa una cosa y en inglés, ¡zas!, tiene un sentido completamente distinto. ¿A quién no le ha pasado querer decir que está “embarazado” (pregnant) y decir que está “embarrassed” (avergonzado)? O intentar ofrecer un “regalo” (gift) y que suene como un “veneno” (poison). Recuerdo una vez, en un viaje a Londres, intentando explicar que estaba “constipado” (congested) y soltando un sonoro “I’m constipated” (estoy estreñido) a un farmacéutico que me miró con una mezcla de sorpresa y compasión. ¡La vergüenza que pasé! Estos momentos son cruciales porque nos demuestran que el cerebro, al intentar buscar la similitud más cercana, nos lleva por caminos insospechados. Es una trampa mental muy común para los hispanohablantes, y entender por qué sucede es el primer paso para superarla. No es un error de inteligencia, sino de patrón lingüístico arraigado. La clave está en aprender a identificar esos “lobos con piel de cordero” y tener una lista mental, o incluso física, de los más comunes para evitar futuros malentendidos.

Estrategias infalibles para evitar caer en la trampa

Para no caer en la red de los falsos amigos, mi truco personal ha sido siempre la exposición constante y la curiosidad. Cuando encuentro una palabra que suena sospechosamente parecida al español, automáticamente enciendo mis alarmas. Lo primero es verificar su significado en contexto, no solo en un diccionario bilingüe, sino en uno monolingüe de inglés para ver cómo la utilizan los nativos. Además, he creado mi propia “lista negra” de falsos amigos que me han causado problemas, y la reviso de vez en cuando. Puedes ponerla en tu móvil, en un post-it en tu escritorio, donde sea que la veas a menudo. Memorizarlos es una parte, pero la práctica activa es la otra. Intenta construir frases con ellos conscientemente y pide a alguien que sepa inglés que te corrija. Te dejo una pequeña tabla con algunos de los más habituales para que empieces a familiarizarte:

Palabra en español (significado real) Falso amigo en inglés Significado real en inglés
Embarazada Embarrassed Avergonzado/a
Constipado/a Constipated Estreñido/a
Éxito Exit Salida
Lectura Lecture Conferencia, charla
Mayor Mayor Alcalde
Realizar Realize Darse cuenta

Más allá de la traducción literal: pensando en inglés

Adiós al “calqueo”: construyendo frases desde cero

Este es, sin duda, uno de los errores más arraigados que tenemos los hispanohablantes: la traducción literal. Nuestro cerebro, acostumbrado a las estructuras del español, tiende a “calcar” las frases palabra por palabra, y el resultado es, en el mejor de los casos, un inglés que suena raro y, en el peor, incomprensible. Recuerdo claramente mis inicios, cuando quería decir “tengo hambre” y mi mente insistía en traducir “I have hunger”. ¡Por supuesto, los nativos me miraban con cara de interrogación! Con el tiempo, aprendí que la clave no es traducir, sino “pensar” en inglés. Es decir, asimilar las estructuras propias del idioma y utilizarlas de forma natural. Requiere un cambio de chip mental, un esfuerzo consciente al principio, pero que con la práctica se vuelve automático. Al principio es lento y frustrante, lo sé. Parece que tienes que desaprender para volver a aprender, pero te aseguro que es el camino más rápido para sonar más natural y fluido. Es como aprender a bailar un nuevo ritmo; al principio, los pasos son torpes, pero con la repetición, el cuerpo se adapta.

Sumergiéndote en la mentalidad anglosajona

Para dejar atrás la traducción literal, mi consejo es que empieces a sumergirte en la mentalidad anglosajona. Esto significa no solo consumir contenido en inglés, sino también prestar atención a cómo se construyen las ideas. Por ejemplo, en lugar de intentar traducir “se me ha olvidado” palabra por palabra, aprende la expresión “I forgot” o “It slipped my mind”. Fíjate en cómo los hablantes nativos expresan posesión (“I have a car” vs. “My car”), cómo formulan preguntas, o cómo usan los verbos modales. Intenta escuchar podcasts, ver series con subtítulos en inglés (¡no en español!) y leer libros sencillos. Cada vez que encuentres una expresión que te parezca extraña o diferente a cómo la dirías en español, anótala y apréndela como una unidad, no como palabras sueltas. Cuando lo hagas, te darás cuenta de que hay una lógica interna en el inglés que, aunque diferente a la nuestra, es perfectamente coherente. Es un viaje de descubrimiento que te liberará de las cadenas de tu idioma materno.

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El miedo escénico del hablante: atrévete a vocalizar

Rompiendo el hielo: el valor de la imperfección

¡Ay, el miedo! Esa voz interna que nos dice “no lo digas, te equivocarás” o “suena ridículo”. Confieso que durante mucho tiempo, esta fue mi barrera más grande. Podía entender bastante bien, leer sin problemas, pero a la hora de abrir la boca, un nudo en la garganta y una sensación de pánico me invadían. Recuerdo una vez en un intercambio, queriendo pedir indicaciones y la palabra no salía. Terminé señalando el mapa con vergüenza, ¡cuando sabía perfectamente cómo preguntar! Lo que aprendí con el tiempo es que la imperfección es parte del proceso. Nadie espera que hables como un Shakespeare en tus primeras conversaciones. Los errores son, en realidad, los mejores maestros. Cada vez que te equivocas y alguien te corrige (o te autocorrige), esa información se graba mucho más profundamente en tu cerebro. Es un aprendizaje activo y vivencial. ¡Deja de buscar la perfección desde el inicio! Lo importante es comunicar, hacerte entender, y a partir de ahí, ir puliendo. La fluidez no es ausencia de errores, es la capacidad de mantener una conversación a pesar de ellos.

Tu voz es tu mejor herramienta: practica sin vergüenza

Para combatir el miedo, mi estrategia fue simple pero efectiva: hablar, hablar y hablar. Al principio, conmigo mismo frente al espejo, como si estuviera dando una conferencia. Luego, grabando mi voz con el móvil y escuchándome. Sí, al principio suena raro, pero te ayuda a identificar errores de pronunciación o entonación. Más tarde, busqué compañeros de intercambio de idiomas en línea, gente de otros países aprendiendo español, ¡y fue genial! Ellos entendían mi situación y yo la suya. No tengas miedo de sonar “raro” o de que tu acento sea fuerte. Es parte de tu identidad lingüística. Lo crucial es que te lances. Habla con cualquier extranjero que se cruce en tu camino, únete a grupos de conversación, o incluso, si estás solo, describe tu día en voz alta en inglés. Imagina que eres un periodista y narra lo que ves. Tu voz es un músculo, y como cualquier músculo, necesita entrenamiento constante para fortalecerse. Cuanto más lo uses, más fácil y natural te resultará expresarte. ¡Despierta ese hablante que llevas dentro!

Desvelando los misterios de la gramática inglesa

Navegando entre tiempos verbales y “phrasal verbs”

La gramática… ¡Ese laberinto que a veces nos parece infinito! Los hispanohablantes estamos acostumbrados a una riqueza de tiempos verbales y conjugaciones que el inglés simplifica, pero a cambio nos presenta otras complejidades, como la diferencia sutil entre el Present Simple y el Present Continuous, o el uso de los tiempos perfectos. Y luego están ellos, los temidos “phrasal verbs”. Recuerdo mi frustración cuando descubrí que “get up” no era solo “levantarse”, sino que “get off”, “get on”, “get over”, “get by”, ¡eran todos completamente diferentes! Parece un juego de nunca acabar. Sin embargo, lo que he aprendido es que la gramática no es un conjunto de reglas secas, sino la lógica interna del idioma. Entender esa lógica es lo que nos permite construir frases coherentes. No intentes memorizar cada excepción, sino comprende el concepto general. Por ejemplo, los “phrasal verbs” suelen tener una parte de verbo y una preposición o adverbio que le dan un nuevo significado. Piensa en ellos como pequeñas frases idiomáticas, y apréndelos en contexto, no en listas interminables.

Los pequeños grandes detalles: preposiciones y artículos

Si hay algo que me ha sacado de quicio en el inglés son las preposiciones y los artículos. En español, decimos “en la mesa” (on the table), pero también “en casa” (at home), y de repente el “on” o el “at” no tienen una regla universal que parezca aplicarse de forma lógica desde nuestra perspectiva. Y los artículos, el famoso “the”, “a”, “an”, ¡a veces se usan y a veces no! Recuerdo una vez que intenté decir “voy a la escuela” y dije “I go to school”, pero cuando quise decir “voy al hospital” dije “I go to the hospital” y me corrigieron porque a veces se omite el “the”. ¡Parecía una locura! Mi consejo es que, en lugar de intentar traducir directamente las preposiciones o artículos, los aprendas junto con el sustantivo o la expresión a la que acompañan. Son como “mini-parejas” inseparables. Por ejemplo, “interested in”, “good at”, “afraid of”. Con los artículos, presta atención a cuándo se refieren a algo específico (con “the”) y cuándo a algo general o por primera vez (con “a” o “an”). Es un proceso de observación y memorización, pero la clave está en la exposición constante al idioma. Cuanto más leas y escuches, más natural te resultará.

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Dominando la melodía: la importancia de la pronunciación

El ritmo y la entonación: más allá de las palabras

Muchos de nosotros nos obsesionamos con pronunciar cada palabra a la perfección, pero a menudo olvidamos algo igual o más importante: el ritmo y la entonación del inglés. No se trata solo de los sonidos individuales, sino de cómo fluyen las palabras juntas, dónde ponemos el énfasis y cómo subimos o bajamos el tono de voz. Si hablas inglés con un ritmo y una entonación muy españoles, por muy bien que pronuncies las palabras, sonará artificial y, a veces, difícil de entender. Recuerdo que al principio, hablaba casi como un robot, pronunciando cada sílaba con la misma fuerza. Fue un amigo nativo quien me dijo: “¡Parece que me estás leyendo la lista de la compra, no conversando!”. Desde entonces, me esforcé por escuchar cómo los nativos acentuaban las sílabas en las palabras, cómo unían las palabras, cómo subían el tono al hacer una pregunta. Es como aprender la música del idioma. No es solo lo que dices, sino cómo lo dices. Este aspecto le da a tu inglés un toque mucho más auténtico y te ayuda a conectar mejor con tus interlocutores.

Ejercicios prácticos para sonar como un nativo

영어 공부에서 흔한 실수 - Prompt 1: The "False Friend" Misunderstanding**

Para mejorar la pronunciación y la entonación, hay ejercicios que a mí me han funcionado de maravilla. Primero, la técnica de la “sombra” o “shadowing”: escucha a un nativo hablar (en un podcast, una serie, un noticiero) y repite lo que dice casi al mismo tiempo, intentando imitar su ritmo, su entonación y su acento lo más fielmente posible. Es como un eco constante. Otro truco es grabar tu propia voz y compararla con la de un nativo. Puede que al principio no notes la diferencia, pero con la práctica, tu oído se volverá más sensible a los matices. Presta especial atención a los sonidos que no existen en español, como la “th” (sonora y sorda), la “r” inglesa, o las vocales cortas y largas. Hay muchos recursos online con ejercicios específicos para estos sonidos. No se trata de eliminar tu acento, sino de que tu pronunciación sea clara y comprensible. ¡No hay nada más gratificante que cuando te dicen que se entiende perfectamente lo que dices, incluso con tu acento latino!

La pasividad no es una opción: activa tu aprendizaje

De espectador a protagonista: involucra todos tus sentidos

Uno de los errores más comunes que veo es un aprendizaje pasivo. Nos sentamos en clases, escuchamos, leemos, pero rara vez nos convertimos en protagonistas de nuestro propio proceso. Me pasó a mí. Pensaba que con ir a clase y hacer los deberes era suficiente. Pero la verdad es que el inglés es una habilidad, y como todas las habilidades, requiere práctica activa y constante. No basta con ser un “espectador”. Tienes que ser el “jugador” que está en el campo. Esto significa involucrar todos tus sentidos. Habla en voz alta, escribe, escucha activamente, lee con propósito. Por ejemplo, en lugar de solo leer un libro, intenta resumir cada capítulo en voz alta. Si ves una serie, después de verla, intenta contarle a alguien de qué trata, ¡en inglés, por supuesto! Usa aplicaciones que te obliguen a interactuar, a grabar tu voz, a responder preguntas. La clave es transformar el conocimiento en acción. Cada pequeña interacción activa, por mínima que sea, construye puentes neuronales que fortalecen tu dominio del idioma. No subestimes el poder de la participación.

Creando tu propio ecosistema bilingüe sin salir de casa

¿Quién dijo que para sumergirse en inglés necesitas viajar a un país anglófono? ¡Tonterías! Hoy en día, con internet, puedes crear tu propio ecosistema bilingüe desde la comodidad de tu casa. Mi casa es un claro ejemplo: las series que veo, los podcasts que escucho, los libros que leo, ¡casi todo está en inglés! He cambiado el idioma de mi móvil, mi ordenador y mis redes sociales. Así, el inglés se convierte en algo cotidiano, en parte de tu día a día, no solo en una “asignatura”. Sigue a influencers de habla inglesa, busca recetas en inglés, lee noticias de periódicos internacionales. Cada pequeña decisión de consumir contenido en inglés suma. Incluso puedes rotular objetos en tu casa con sus nombres en inglés para recordarlos visualmente. La idea es que tu cerebro esté expuesto al inglés de forma natural y constante, sin que apenas te des cuenta de que estás estudiando. Es una inmersión “light”, pero increíblemente efectiva, que te permite mantener un contacto continuo con el idioma sin esfuerzo adicional.

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Olvidarte de la inmersión real: el error más común

Viajar sin salir de casa: recursos para una inmersión auténtica

Aunque el punto anterior hablaba de crear un ecosistema, muchos olvidan la inmersión real, la que te pone en contacto directo con el idioma tal como se vive. Ya sea en persona o de manera virtual, es un paso fundamental. Para aquellos que no pueden viajar, la buena noticia es que la era digital nos ofrece muchísimas herramientas para “viajar” sin movernos del sofá. Recuerdo cómo empecé a ver documentales en inglés sobre temas que ya me interesaban en español. Eso me permitía entender el contexto y aprender vocabulario nuevo de forma natural. Plataformas como YouTube están repletas de contenido educativo y de entretenimiento. Mi consejo es que busques canales de vloggers de viajes o de cocina anglófonos, que te muestren cómo es la vida cotidiana en sus países. También puedes buscar visitas virtuales a museos o ciudades. La idea es que el inglés no sea solo un idioma de estudio, sino una ventana a un mundo diferente. Al fin y al cabo, aprender un idioma es también empaparse de su cultura y sus costumbres.

Conéctate con el mundo: busca hablantes nativos

Una parte crucial de la inmersión real es la interacción con hablantes nativos. Si tienes la oportunidad de viajar o vives en una ciudad con muchos extranjeros, ¡aprovéchala! Únete a grupos de intercambio de idiomas, asiste a eventos culturales, visita pubs o cafeterías donde sepas que van muchos extranjeros. Recuerdo que en mi ciudad, hay un pub irlandés donde solía ir solo para escuchar hablar inglés y, si me atrevía, entablar alguna conversación. La primera vez fue un desastre, pero la segunda, la tercera… ¡cada vez mejor! Si no tienes esa opción, internet es tu gran aliado. Hay muchísimas apps y plataformas (como Tandem o HelloTalk) donde puedes encontrar compañeros de intercambio lingüístico de forma gratuita. Ofrece tu español a cambio de inglés. Es una situación “ganar-ganar”. No solo practicarás tu inglés, sino que también conocerás gente nueva, aprenderás sobre otras culturas y te darás cuenta de que todos estamos en el mismo barco. ¡Rompe esa barrera de la pantalla y conéctate de verdad!

La constancia es el superpoder que no usas

Mini-sesiones diarias: el secreto de la progresión

Este es, quizás, el error más silencioso y, a la vez, el más perjudicial: subestimar el poder de la constancia. Muchos de nosotros empezamos con un entusiasmo arrollador, dedicando horas y horas, para luego desinflarnos por completo. Nos quemamos, nos frustramos al no ver resultados inmediatos y lo dejamos. Mi propia experiencia me enseñó que es mucho más efectivo dedicar 15-20 minutos cada día que una sesión maratoniana de tres horas una vez a la semana. Esas mini-sesiones diarias, aunque parezcan insignificantes, suman y crean un hábito. Mantienen el inglés “fresco” en tu mente, evitan que te desconectes y permiten que el cerebro procese la información de forma más gradual y efectiva. Puede ser escuchar un podcast de camino al trabajo, leer un artículo corto durante el café, o hacer un par de ejercicios de gramática antes de dormir. La clave es la regularidad. Es como regar una planta: un poquito cada día es mejor que inundarla una vez al mes. La progresión no es una línea recta, es una acumulación de pequeños esfuerzos.

Convierte el inglés en un hábito, no en una tarea

Para que la constancia funcione, el inglés no debe sentirse como una obligación, sino como parte natural de tu vida. Mi secreto para esto fue integrar el aprendizaje en mis hobbies y rutinas diarias. Si te gusta cocinar, busca recetas en inglés y sigue tutoriales. Si te gusta la música, lee las letras de tus canciones favoritas en inglés e intenta entenderlas. Si te gusta el deporte, sigue a equipos o ligas anglófonas. Haz que el inglés sea un medio para disfrutar de algo que ya te gusta. Así, no lo verás como una “tarea” impuesta, sino como una actividad enriquecedora que complementa tus intereses. También es importante celebrar los pequeños logros. Cada vez que entiendas una canción sin subtítulos, o mantengas una conversación fluida, ¡celébralo! Reconocer tu progreso te dará la motivación para seguir adelante. El inglés es un viaje, no un destino. Disfruta del camino, hazlo tuyo y verás cómo, sin darte cuenta, habrás alcanzado ese nivel que una vez te pareció inalcanzable. ¡A por ello, campeones!

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글을 마치며

¡Y así llegamos al final de este viaje lingüístico, mis queridos exploradores del inglés! Espero de corazón que estos consejos y mis propias meteduras de pata os sirvan de guía y de inspiración. Recordad que aprender un idioma es como vivir una aventura: habrá desafíos, momentos de frustración, pero también muchísimas alegrías y la inmensa satisfacción de poder conectar con personas de todo el mundo. No hay varitas mágicas, solo constancia, curiosidad y, sobre todo, la valentía de atreverse a hablar. Pensad en cada palabra nueva como un pequeño tesoro y en cada conversación como una oportunidad para crecer. ¡Os aseguro que el esfuerzo vale la pena! Animaos a practicar un poquito cada día, a cometer errores sin miedo y a disfrutar del proceso. Veréis cómo, sin daros cuenta, estaréis hablando inglés con una soltura que ni imaginabais. ¡A por ello!

알아두면 쓸모 있는 정보

Aquí os dejo algunas herramientas y trucos que a mí me han salvado más de una vez y que os serán de gran ayuda en vuestro camino para dominar el inglés:

1. Aplicaciones de intercambio de idiomas: Plataformas como Tandem o HelloTalk son fantásticas para conectar con hablantes nativos de inglés que quieren aprender español. Es un intercambio cultural y lingüístico donde todos ganan, y lo mejor es que puedes practicar desde casa y a tu propio ritmo.

2. Podcasts y audiolibros: Convierte tus trayectos diarios o tus momentos de ocio en una sesión de inmersión. Busca podcasts sobre temas que te interesen o escucha audiolibros con la versión escrita a mano para seguir la lectura. Mi favorito es “BBC Learning English”, ¡es oro puro!

3. Cambia el idioma de tus dispositivos: Una forma sencilla pero efectiva de mantener el inglés en tu día a día es configurar tu móvil, ordenador o redes sociales en inglés. Te obligará a leer y entender frases en un contexto cotidiano, y aprenderás vocabulario de forma natural sin apenas darte cuenta.

4. Diarios de aprendizaje: Intenta escribir unas pocas líneas cada día en inglés sobre tu jornada, tus pensamientos o tus planes. No te preocupes por la perfección, solo por la fluidez. Verás cómo mejora tu capacidad de expresar ideas y te ayudará a identificar qué vocabulario o estructuras necesitas reforzar.

5. Clases online con profesores nativos: Si tu presupuesto lo permite, invertir en clases particulares online puede acelerar muchísimo tu progreso. Un buen profesor nativo puede corregir tus errores, guiarte en tu pronunciación y darte la confianza que necesitas para soltarte. Hay muchas plataformas, ¡seguro encuentras la tuya!

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Importante a tener en cuenta

Después de tantos años en este fascinante mundo del aprendizaje de idiomas, he notado que hay ciertos puntos clave que marcan la diferencia entre un progreso lento y uno realmente efectivo. Lo primero, y que me parece fundamental, es la mentalidad. No os frustréis por los errores; de verdad, son vuestros mejores aliados. Cada vez que os equivocáis, vuestro cerebro está aprendiendo algo nuevo. Recordad mi anécdota del “constipado”; en ese momento me quise morir de vergüenza, pero jamás olvidé la diferencia entre “constipated” y “congested”. Otro aspecto crucial es la inmersión activa. No basta con consumir contenido pasivamente; tenéis que convertiros en protagonistas. Hablad, escribid, imitad, preguntad. Vuestro cerebro necesita activar esas conexiones neuronales. Además, no subestiméis el poder de la consistencia. Es como ir al gimnasio: 15 minutos diarios son mucho más efectivos que una paliza de tres horas una vez al mes. Pequeños pasos constantes llevan a grandes saltos. Por último, no olvidéis que el inglés es una herramienta para comunicaros y explorar el mundo, no una simple asignatura. Abríos a las culturas, a las nuevas ideas, y dejad que el inglés sea el puente que os lleve a ellas. ¡Mucha suerte y a disfrutar del camino!

Preguntas Frecuentes (FAQ) 📖

P: or ejemplo, para la edad, en español “tener X años” es natural, pero en inglés es siempre “to be X years old” (“I am 30 years old”). Al principio cuesta, sí, pero con el tiempo, su cerebro empezará a asociar la idea directamente con la expresión en inglés, sin pasar por el español. ¡Es como una pequeña revolución mental que vale oro para la fluidez!Q2: Siento que, por más que practico, mi pronunciación sigue sonando muy “española”, especialmente con sonidos que no tenemos en nuestro idioma. ¿Hay algún secreto para que mi acento no me delate tanto y suene más parecido a un nativo?
A2: ¡Uf, la pronunciación! Ese es el talón de Aquiles de muchísimos de nosotros.

R: ecuerdo mis inicios, cuando me grababa y ¡madre mía! Sonaba a todo menos a inglesa. Es que, claro, nuestro español es fonético, casi todo se pronuncia como se escribe, pero el inglés…
¡es un mundo aparte! Hay sonidos que simplemente no existen en español, como la famosa “th” de “think” o “this”, o esa “h” aspirada que no suena a “jota” española, sino más bien a un suspiro.
Y ni hablar de la diferencia entre vocales cortas y largas (como “ship” y “sheep”). Mi consejo de oro es: ¡escuchen, escuchen y escuchen! Pongan series, podcasts, música en inglés, y no solo para entender, sino para imitar.
De verdad, repitan las frases en voz alta, intentando copiar la entonación y la melodía del hablante nativo. Un truco que me funcionó de maravilla fue grabarme y luego comparar mi pronunciación con la de un nativo.
Al principio da un poco de vergüenza, ¡pero es súper revelador! También, busquen vídeos específicos sobre la articulación de esos sonidos “problemáticos” (cómo colocar la lengua, los labios, etc.).
Con la práctica constante y consciente, esos músculos de la boca se irán acostumbrando a los nuevos movimientos. ¡Verán cómo, poco a poco, esos sonidos “españoles” van desapareciendo y dan paso a un inglés más auténtico!
Q3: Hay errores de gramática que cometo una y otra vez, como decir “tengo 30 años” en inglés o dejarme el sujeto en las frases. ¿Cómo puedo fijar esto de una vez por todas para no seguir cometiendo los mismos fallos básicos?
A3: ¡Ah, la gramática! Esas pequeñas reglas que parecen tan sencillas y que, sin embargo, nos hacen tropezar una y otra vez. Lo de decir “I have 30 years” en lugar de “I am 30 years old” es un clásico entre hispanohablantes, y lo entiendo perfectamente: en español “tener” se usa para la edad.
Pero, amigos, en inglés “somos” viejos, no “tenemos” años. Otro fallo súper común es omitir el sujeto. En español decimos “Es importante…” y se entiende, pero en inglés ¡siempre necesitamos un sujeto!
“It is important…” es la forma correcta. Para corregir esto, lo primero es ser consciente. Cuando escriban o hablen, dense una pequeña pausa y piensen: “¿Estoy usando ‘to be’ para la edad?
¿He puesto el sujeto en mi frase?”. Un ejercicio que me ayudó mucho fue el de la “auto-corrección”. Después de hablar o escribir, revisaba conscientemente mis frases en busca de esos errores recurrentes.
También les recomiendo leer en inglés prestando atención a cómo se estructuran las oraciones. Verán que el sujeto siempre está presente y que los adjetivos (como “red” en “red car”) van antes del sustantivo, justo al revés que en español.
Con la repetición consciente y la observación activa, estas estructuras se irán grabando en su mente y se convertirán en algo natural. ¡Es cuestión de paciencia y mucha práctica!